Ars longa, vita brevis

sábado, 11 de febrero de 2017

Esto no es una manera de decir adiós



Noviembre nos avisó una mañana que Leonard Cohen había muerto.
Durante ese día tanto internet, televisión, prensa se hicieron eco de la desaparición de un artista que ha inflado los corazones de aquellos desorientados que bailaron con él entre el pánico y la belleza.
Esa mañana al saberlo me eché a llorar. 
Su poesía y su música me han acompañado través de la desorientación, la pérdida y la búsqueda, con su voz susurrante que el tiempo hizo cada más profunda y resonante.
No era mi amigo, sería por mi parte descabellado considerarlo así. 
Pero hizo por mí lo que hacen los amigos, estar ahí cuando los necesitas. 
Sus canciones ahí estaban cuando las necesité y ahí estarán cuando de nuevo las necesite.
Ahora es febrero de otro año, han pasado unos meses de su muerte y necesito concitar a las letras, diciendo que sin él estamos más solos en el alambre.

La primera canción que escuché suya, fue Take this waltz, una de las canciones con las que varios interpretes homenajearon a Federico García Lorca en el disco Poetas en Nueva York.
La foto de arriba pertenece a ese disco y es obra del artista Eduardo Úrculo.
Recuerdo lo cautivada que me sentí al escucharle, con su voz hipnótica y envolvente me arrastró entre el pasos del vals de Federico que también Leonard hizo suyo.

En las ondas oscuras de tu andar 
quiero, amor mío, amor mío, dejar
violín y sepulcro en las cintas del vals. 

Así termina el Pequeño Vals de Federico García Lorca

Y tú me llevaras hacia abajo con tu baile,
a las piscinas que levantas en tu muñeca
Oh mi amor, oh mi amor.
Toma este vals, toma este vals.
Es tuyo ahora. Es todo lo que hay.

Así termina Take is valtz de Leonard Cohen

He leído que durante años Leonard Cohen finalizaba sus conciertos con esta canción.
Me emociona la lealtad inalterable con la que a través de los años el poeta Cohen mantuvo por el poeta Lorca, nunca ha dejado de reivindicar su admiración y su cariño por 
Federico. Incluso su hija se llama Lorca en su honor.

Después de Take this Waltz me fui encontrando con otras canciones suyas como Suzanne,
So long Marianne, The Window, Dance to the end to love, Bird on the wire, Sisters of mercy,
Hallelujah, Famous Blue Raincoat, The partisan, Hey, Thats No Way To Say Goobye, First We Take Manhattan, If It Be Your Will, Joan of Arc, A Thousand Kisses Deep, Lullaby, Show the me place, etcétera, etcétera.
Canciones suyas de los setenta, de los ochenta, de los noventa, del nuevo milenio y su década hasta 2016. 
Unos días o un mes antes de su muerte presentó y su último disco como una despedida.
Parecía que Leonard Cohen adivinaba que pronto iba irse, pero él siempre fue un visionario ¿Verdad? 
Y lo hizo con la estremecedora canción You want it darker,  en ella canta que está listo a un Dios que quiere más oscuridad y una humanidad que apaga la llama.
 Sin embargo recuerdo esta frase suya: En todo hay una grieta, es por donde entra la luz.

Me parece que esta breve nota tiene el ritmo del agradecimiento, por su elegancia, espiritualidad, dignidad, por quitarse el sombrero ante los músicos que tocaban con él, por su humildad, por su ironía y melancolía, por su lentitud y su sentido del humor, por sus defectos y por sus virtudes, por su poesía y por su música.

Leonard Cohen hablando de su guitarra Conde, decía que olía cedro y que la madera no muere nunca. 
Deseo que su voz de cedro no muera nunca.


¿A quién recuerdas de verdad?

Mi padre murió cuando tenía nueve años.
Mi madre cuando tenía cuarenta seis.
Entre uno y otro, mi perro y varios amigos.
Recientemente más amigos,
buenos amigos,
tíos y tías
muchas personas conocidas.
Y luego esta Sheila
Me dijo: No seas idiota Len.
Tómate en serio tu deseo.
Murió poco después 
de que cumpliéramos quince años.

Leonard Cohen 

Del Libro del Anhelo, segunda edición: junio de 2011