Ars longa, vita brevis

jueves, 18 de diciembre de 2014

Por un billete de lotería


Desde que comienza el mes de diciembre, empieza ese período que inundamos de luces para engalanar las calles y las casas celebrando unas fiestas religiosas, familiares y el final de año.
Repruebo las navidades, porque es un periodo totalmente hipócrita, porque lo que debería ocurrir todo el año, se relega a un mes de buenos deseos y buenas obras, que en la práctica se quedan más en lo primero que lo segundo.
La gente come de más, compra de más, por supuesto los que pueden, algunos se sienten más solos que nunca, y otros echan de menos a las personas que se han ido y no volverán.
Es imposible abstraerse al paso de esta tradición, que en España además comporta el famoso juego de lotería de navidad, que se celebra unos días antes de la Nochebuena.
Unos jugarán porque quieren cumplir un sueño, otros porque lo necesitan
(el dinero es necesario para vivir con dignidad y le hace falta a todo el mundo, sobre todo a quien tiene muy poco o nada.)
Así que la Lotería Nacional que cuenta con pingues beneficios, suele promocionar esta tradición con la que me imagino que llenará las arcas del estado, junto con la lotería del Niño, en estas fechas aún más que en otras épocas del año.
Para ello suelen hacer un anuncio que varía de contexto pero que expone la magia del azar que nos puede aportar ganar un premio cuantioso de dinero.
En esta navidad del 2014, el argumento del anuncio es el siguiente: Un señor está en su casa y se entera de que ha tocado el premio en la cafetería de abajo de su casa. Su mujer le insta a que baje a tomarse su café lo cual hace habitualmente, a pesar de que ese año había olvidado comprar el décimo que jugaban por estas fechas, a la que se suele llamar la lotería de la casa con el dueño del café y los clientes.
Cuando entra en el café, todos los clientes están celebrando la buena fortuna, el hombre en medio del jolgorio, cabizbajo y triste pide su café, el dueño se lo da y le desliza un sobre, diciéndole la cantidad que le adeuda.
El hombre se extraña del precio del café y abriendo el sobre, ve su participación de lotería premiada del Gordo navideño.
Un momento de emoción enorme por la honestidad y generosidad del dueño del café, que deja al hombre con una expresión de felicidad sumada al resto del ambiente.
Un spot publicitario que pretende atraer con más o menos talento, al jugador.
Pero es que la historia que cuenta está basada en una historia real.
Sucedió el año pasado en Tenerife en las islas Canarias.
Un empresario que regenta varias gasolineras y compró varios décimos de lotería en la península, a uno de sus clientes habituales, un inmigrante de 62 años de origen mauritano que vino a España para conseguir una nueva vida y que así le denominan: El mauritano, le guardó un décimo de lotería porque es su cliente habitual y amigo.
Le llamó ya después de que el décimo estuviera premiado para dárselo, sin decirle nada para sorprenderle porque sabía que le hacía falta.
Podría habérselo guardado para él porque hay quien jamás posee el suficiente dinero, pero no lo hizo.
Dice un proverbio árabe: La generosidad consiste en dar en antes de que se nos pida.
Y Albert Camus decía: La verdadera generosidad, en relación con el futuro, es dárselo todo al presente.
Ilustración de Georges Roux para el libro de aventuras de Julio Verne: Por un billete de lotería.

El derecho de pensar


Retrato de Hipatia, detalle de la Escuela de Atenas por Rafael de Sanzio

Siempre he agradecido a quien me ha hecho pensar sin imponerme lo que he pensar.
Aunque pensar por uno mismo entraña valentía y a veces incluso peligro de ostracismo y muerte.
Como aprendizaje solemos tomar de la historia, el pasado, e incluso nuestro propio pasado, para que en el presente nos abstengamos de repetir sus errores, sería una excelente práctica empírica.
Pero por desgracia la historia es cíclica y vuelve a repetirse de una forma u otra.
Cuando leo sobre historia de la humanidad, encuentro filosofía y su la búsqueda amorosa y constante de sabiduría.
Preferir es elegir, si lo hago entre filosofía versus religión, aunque la religión se provee de su propia filosofía, en la que persiste que lo dictaminado en sus dogmas, es la verdad, elijo la filosofía que cuestiona hasta su propia verdad filosófica.
Por ello hice un viaje en el tiempo para buscar en los textos y en el arte, un rastro que ha quedado de una persona, convertida en personaje por su relevancia en la vida pública, que fue una filósofa que vivió en Alejandría.
Lo primero que me percato al leer sobre la vida de Hipatia de Alejandría, es que tuvo un padre extraordinario, porque contrario a su época, en que a las mujeres se les suponía apenas inteligencia, le dio a su hija estudios de matemáticas, astronomía, filosofía e incluso educación física.
De Hipatia nos dicen que es la primera matemática de la que se tiene una constancia segura y detallada.
Su padre Teón de Alejandría, matemático y astrónomo griego se estableció en esa ciudad y fue el director de la segunda biblioteca de Alejandría.
Como discípula suya, cuentan que colaboraron juntos en algunas obras de su padre.
Hipatia se entregó al pensamiento y a su enseñanza, además escribió sobre álgebra, matemáticas y astronomía, perfecciono el astrolabio e inventó un densímetro.
Vivió en el tiempo en que en Alejandría convivía el paganismo con la nueva religión cristiana.
Hipatia se convirtió una maestra neoplatónica que enseñaba, según algunos textos, en su casa, otros en la biblioteca de Alejandría, a todo el quisiera escuchar de cualquier parte del mundo.
La mayoría de sus oyentes paganos o cristianos la consideraban y respetaban como su maestra y líder espiritual.
Uno de sus alumnos preferido y además amigo fue Sinesio de Cirene, filósofo neoplático, clérigo y obispo de Ptolemaica, que en alguna de obras trató de conciliar la filosofía neoplatónica con los dogmas cristianos.
Hipatia y Sinesio compartieron una amplia comunicación epistolar, y éste es un referente para conocer la figura de Hipatia.
“Todas las religiones dogmáticas son falaces y nunca deben ser aceptadas por las personas que se precien como si fueran definitivas. Reserva tu derecho a pensar, porque incluso pensar erróneamente es mejor que no pensar en absoluto.
Enseñar supersticiones como si fueran la verdad es la cosa más terrible. Las fábulas deben enseñarse como fábulas, los mitos como mitos y los milagros como fantasías poéticas. De hecho los hombres lucharán por una superstición tan intensamente como por una verdad. A menudo más aún, ya que una superstición es tan intangible que no se puede llegar a ella y refutarla, pero la verdad es un punto de vista, por lo tanto, se puede cambiar”.
Carta de Hipatia a Sinesio de Cirene (año 400)
Estoy rodeado por los sufrimientos de mi ciudad, y disgustado con ella, puesto que cada día veo las fuerzas enemigas, y hombres sacrificados como víctimas en un altar. Respiro un aire infectado por la podredumbre de cuerpos muertos. Estoy deseando seguir el mismo destino que han sufrido muchos otros, ya que ¿cómo puede uno concebir esperanza alguna cuando ve el cielo pleno de aves de rapiña? Aún y así, amo mi tierra. ¿Por qué sufro? Por que soy libio, por que nací aquí, y por que es aquí donde veo las tumbas de mis honorables antepasados. Sólo con tu ayuda creo que seré capaz de mirar a mi ciudad y transformar mi hogar, si alguna vez tengo oportunidad de hacerlo.
Sinesio de Cirene. Epístola 124, a Hipatia. 
Se negó a convertirse al cristianismo a pesar de que sus discípulos y amigos se lo recomendaron para evitarle problemas, ya que la religión oficial era el cristianismo.
El mismo prefecto imperial de Roma, Orestes, mantenía a pesar de su conversión al cristianismo, una serie de enfrentamientos y hostilidades con el patriarca Cirilo de Alejandría, que profesaba odio al paganismo y al judaísmo, los judíos era la comunidad más antigua de Alejandría.
Orestes era discípulo de Hipatia y ésta según los historiadores era proclive a la concordia pacífica entre religiones y razas, así se lo recomendaba al prefecto.
Un día de marzo del 415, cuando volvía a su casa, Hipatia fue asaltada por una turba de fanáticos cristianos liderada por Pedro el Lector.
La desnudaron (también apuntan que la violaron) la golpearon y la descuartizaron con piedras y tejas. Después pasearon triunfalmente sus restos por la ciudad y después los icineraron.
El asesinato torturado de Hipatia causó una enorme conmoción.
Orestes pidió justicia a Roma pero el emperador Teodosio II aconsejado por su hermana Augusta Pulquería evitó juicios a Cirilo.
Aunque un historiador contemporáneo de Hipatia como Socrátes Escolástico y otros le hacen directamente responsable de ser el instigador de su muerte.
En el renacimiento, después en la ilustración y la época moderna ha sido reivindicada su figura de la que en realidad se sabe muy poco.
Su reflejo en el arte es muy numeroso tanto en cuadros, como en libros y hasta en una de las ediciones del cómic Corto Maltés de Hugo Pratt. En todas aparece imaginada e idealizada su fisonomía, ya que no se conserva ningún retrato suyo.
En el cine Alejandro Amenabar en 2007 realizó una película sobre Hipatia con el titulo de: Ágora.

Hipatia por Alfred Seifert


viernes, 14 de noviembre de 2014

Los gorriones del Gijón


A dónde peregrinó una gijonesa en Madrid…
A ese legendario café literario situado en el número veintiuno del paseo de Recoletos, el Café Gijón.
Sobrevive el Gran Café Gijón, a otros cafés afamados por sus tertulias literarias madrileñas, como el café del Pombo, liderada su tertulia por Ramón Gómez de la Serna.
El Pombo cerró por la posguerra en 1942, sin Ramón en la sagrada cripta, en ese momento en el exilio, y en el exilio murió en Buenos Aires en 1963.
Pero el Pombo y sus tertulianos conviven en el cuadro de José Gutierrez Solana: La Tertulia del café del Pombo.
Solana el pintor expresionista, amigo y tertuliano de Ramón, creó una doble imagen, un catalizador como espejo, confunde este elemento mágico, la realidad y la ficción, el presente y el futuro.
En pie y en el centro Gómez de la Serna, a su alrededor los retratos de Manuel Abril, Tomás Borrás, José Bergamín, José Cabrero, Mauricio Bacarisse, el propio Solana, Pedro Emilio Coll y Salvador Bartolozzi.
El cuadro de la tertulia del Pombo fue donando por Gómez de la Serna al estado español y actualmente está expuesto en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía.
Me siento en la terraza del café Gijón para tomar un bocado y el café me devuelve toda su historia.
Fundado en 1888 por el asturiano oriundo de Gijón; Gumersindo Gómez, que le dio a este modesto establecimiento, un nombre que evocaba su nostalgia.
Nostalgia, la siento al evocar Gijón aunque voy a regresar en unos días.
Entonces puedo comprender la enorme morriña de Gumersindo;
primero emigrante en Cuba, después al regresar a España, en Madrid.
Las tertulias de gentes desconocidas, se convirtieron habituales del café Gijón recién estrenado, cobijadas poco a poco entre las mesas de mármol, donde se consumía café, horchatas, zarzaparrillas, zumo de limón, agua de cebada u otras bebidas en boga por entonces.
Los temas de sus tertulias eran tan actuales como podrían ser las hoy de día, conversando sobre política, toros o cualquier crimen truculento ocurrido en ese momento.
Gumersindo además del café, abrió un terraza a poco metros.
Unos de los primeros clientes famosos de este nuevo café seducidos por la frescura de su terraza fueron: Santiago Ramón y Cajal acompañado en ocasiones de su alumno Benito Pérez Galdos, Ramón del Valle- Inclán o José Canalejas.
A la musa del diecinueve habitual del Café Gijón, la llamaron Madame Pimetón (Facunda Conde Martín) un personaje marginal, que relataba su vida a todo el que quisiera escuchar: “ El aguardiente hay que beberlo en la intimidad de la amistad, yo lo bebo para aclarar la voz”
Y así entre gorgoritos ininteligibles Madame Pimetón tocaba el piano y cantaba zarzuelas por los cafés para el escarnio y mofa de sus tribulaciones.
Pero cuando falleció en 1928 todos los periódicos hicieron eco de la noticia.
Maria Teresa León escribió basándose en la vida de Facunda, un cuento titulado: Madame Pimentón, así mismo aparece en su autobiografía: Memoria de la melancolía.
Otros escritores, autores de teatro o cineastas, la citan en alguna de sus obras como: Camilo José Cela, Ruben Darío, Pío Baroja, Ángel Torre del Alamo, Antonio Asenjo, José Manzano y Pedro Baños.
Al entrar el siglo XX, un amigo y habitual cliente de Gumersindo, Benigno López, le propone la compra del local.
Gumersindo, impone una condición obligada para la venta; que nunca se le cambie el nombre de Café Gijón.
Con este acuerdo por ambas partes es sellado el contrato y Gumersindo vuelve a su Gijón natal.
Benigno López al frente de su nuevo negocio continúa con el espíritu del café.
Sucede la primera guerra mundial y debida a la neutralidad de España, algunos personajes famosos huyen de la contienda y se instalan en Madrid.
A la espía Mata Hari se la vio en el café Gijón, personajes de la realeza y a la cupletista Celia Gámez.
Unos años después, Benigno emprende la primera de las reformas del café, acometida por uno de sus tertulianos, el arquitecto Luis Laorga Gutiérrez.
Poco después Benigno fallece y su viuda Encarnación Fernández se hace cargo del negocio.
Conviviendo con otros cafés de tertulias, el Gijón durante un tiempo perdió su importancia, pero poco a poco fue remontando.
Antes de la guerra civil tuvo un cliente de excepción en su terraza, Federico García Lorca y otro de sus tertulianos que le acompañaba fue Ignacio Sánchez Mejías.
García Lorca le dedicaría una obra poética al torero y escritor Sánchez Mejías tras su muerte en el ruedo. 
ALMA AUSENTE
No te conoce el toro ni la higuera,
ni caballos ni hormigas de tu casa.
No te conoce el niño ni la tarde
porque te has muerto para siempre.
No te conoce el lomo de la piedra,
ni el raso negro donde te destrozas.
No te conoce tu recuerdo mudo
porque te has muerto para siempre.
El otoño vendrá con caracolas,
uva de niebla y monjes agrupados,
pero nadie querrá mirar tus ojos
porque te has muerto para siempre.
Porque te has muerto para siempre,
como todos los muertos de la Tierra,
como todos los muertos que se olvidan
en un montón de perros apagados.
No te conoce nadie.
No.
Pero yo te canto.
Yo canto para luego tu perfil y tu gracia.
La madurez insigne de tu conocimiento.
Tu apetencia de muerte y el gusto de tu boca.
La tristeza que tuvo tu valiente alegría.
Tardará mucho tiempo en nacer, si es que nace,
un andaluz tan claro, tan rico de aventura.
Yo canto su elegancia con palabras que gimen
y recuerdo una brisa triste por los olivos.
( A pesar del canto a la amistad, de belleza evocadora y moribunda, a pesar de que Lorca tiene el poder de despertar las emociones más recónditas que me conviven, siempre. Detesto la tauromaquia hasta el tuétano, he de escribirlo, me siento incapaz de hallar belleza y arte en la tortura y muerte de los toros, en esa fiesta morbosa en la cual además un hombre, expone su vida para la diversión del público.
Es para mí un espectáculo decadente, bochornoso y criminal.)
Ignacio Sanchez Mejías incluso ejerció de mecenas y debido a su iniciativa reunió en un encuentro celebrado en 1927, para conmemorar el trescientos aniversario de la muerte de Góngora, a los poetas que formarían lo que denominaron: La generación del 27.
Lorca, Gerardo Diego, Dámaso Alonso, Luis Cernuda.
Generación a la que así mismo se agregarían poetas y autores como Manuel Altolaguirre, Rosa Chacel, Miguel Mihura, Concha Méndez, Max Aub, Miguel Hernández, etc.
Estalla la guerra civil española, el Gijón abría sus puertas para ofrecer exiguos almuerzos y es visitado por milicianos ya que Madrid toma el bando republicano.
Finaliza la guerra, el café ofrece sus comandas a los vencedores del ejercito nacional.
La posguerra fue un periodo desbastado, tristísimo, el café Gijón presentaba la misma atmósfera.
Los escasos tertulianos que se acercaban demandaban bicarbonato o agua y algunos de ellos solicitaban las consumiciones a cuenta.
Por entonces trabaja en el interior del café un cerillero, un vendedor de tabaco que solía prestar dinero a los pobres tertulianos del Gijón.
Su nombre era Alfonso González Pintor.
En su recuerdo, en el interior hay una placa en la pared de madera.
Aquí vendió tabaco y vio pasar la vida Alfonso, cerillero y anarquista.
Sus amigos del Café Gijón.
Algunos de sus pensamientos se leían en la pared del Gijón.
Para mandar no hay que decir lo que se piensa, si no lo que conviene.
Las puertas sólo se hacen para cerrarlas.
La amabilidad es un engaño.
Yo respeto la pura verdad.
Ser pobre es una virtud, porque ningún rico quiere ser pobre.
La envidia es un malquerer.
El día que se acostó Dios, me levanté yo.
Tengo una razón para morir: haber nacido.
La mayoría de los antiguos cafés de tertulias desaparecieron y esa fue la causa del traslado de poetas y autores al Gijón.
Comenzó a verse en el C. Gijón a Eugenio d´Ors, Jardiel Poncela, Rafael Romero, Jose García Nieto, Camilo José Cela, Salvador Pérez Valiente, etc.
Una gran mayoría de intelectuales estaban en el exilio.
Gerardo Diego creo en el Gijón, de tres a siete de la tarde, una nueva tertulia de poetas.
En 1942 su dueña cede la administración a su hija Joaquina y ésta reforma de nuevo el café.
En esta ocasión la reforma la realizará el arquitecto Carlos Arniches Moltó, hijo del comediógrafo Carlos Arniches Barreda.
Siete años después un actor de cine y teatro, además de escritor, Fernando Fernán Gómez con el impulso de Gerardo Diego, Jardier Poncela y Cela crea un premio de novela corta, que sería conocido como: El premio corto de novela Café Gijón.
De la primera edición, Fernán Gómez corrió con los gastos, para que se dieran a conocer las generaciones de autores que se aglutinaban en las tertulias del legendario café.
El café asumió después esa iniciativa. Tomó el premio consistencia por la divulgación y calidad de sus autores, más que por su cuantía monetaria.
Al premio, no obstante, durante algunos años le faltaron patrocinadores y difusión hasta que 1989 fue asumido por el ayuntamiento de Gijón.
También en esos años se tomaron un café o un piscolabis en la terraza, Ava Gadner, Orson Welles y su amigo Joseph Cotten, George Sanders, Ernest Hemingway o Truman Capote.
Francisco Iza acometió la tercera reforma del café en 1963.
Ya en la democracia el Gran Café Gijón siguió llenándose de nuevos clientes y aficionados a charlar de la vida, la muerte, el amor y las artes.
Otra nueva musa llamada Sandra apareció como tertuliana y un hombre con bufanda altivo y desolado llamado Francisco Umbral; tertuliano y escritor, publicaría en el 1972: “La noche que llegué al café Gijón”
Un fragmento de esta obra dedicado a Gerardo Diego:
“A Gerardo le había visto yo un par de veces en provincias, dando conferencias al piano.
Para mí estaba vigente el Gerardo del surrealismo, el vanguardismo, el creacionismo, el ultraísmo, el gerardismo.
Toda aquella poesía fresca, sorprendente, deshilada, que tenía un poco del sol parisino y cosmopolita de Apollinaire y un poco del sol madrileño y pequeñoburgués de Ramón Gómez de la Serna.
Un día de mi santo me había comprado yo a mí mismo, en soledad, me había regalado una antología de Gerardo Diego.
Gerardo tenía algo de pobre de pedir soso, que no pide nada, una sequedad de santo de sacristía, desmentida por la pelambrera interior que le salía por las orejas y un poco por la nariz, como la abundancia de versos -versos para los conversos y para los reversos- que habían llenado varias épocas de la vida española.
A Gerardo le veía yo y le veo un poco como el surrealista dominical que puede llevar a casa, con el paquetito de la pastelería, un puñado de imágenes enceguecedoras, un ramo de palabras festivas, fluviales y enamoradas.
En la tertulia se estaba quieto, clerical y profesor, fraile de paisano, catedrático de rezos laicos, con las piernas muy juntas y las manos también juntas, y a veces el mar de Santander le pasaba por los ojos, pero Gerardo incurría en parpadeo y el mar se le volaba.”
Umbral no fue el único escritor que rindió homenaje a la vida bohemia del café, otros los hicieron en su centenario, como José Barcenas Pontones en su obra: "Escritor, con bandeja en el café Gijón"
Las celebraciones por este centenario se sucedieron dentro y fuera del Gijón.
También por el café Gijón de tertulias más bien misóginas se vio a Emma Cohen, Mónica Randall, Ana María Matute, Elvira Daudet, María Antonia Dansy o Maruja Mounzas.
En 1998 un empresario Gregorio Escamilla Saceda compró el café Gijón, que añadió a la terraza otro pequeño comedor cubierto.
Imposible sería resumir toda la vida que ha albergado este café con nombre de mi tierra, su multitud de anécdotas.
Hay van algunas: Un coche con chofer aparecía todos los días delante del Gijón. Del coche salía un señor que entraba en café, saludaba a todo el personal y se dirigía a los lavabos, después salía sin consumir y volvía a saludar. Intrigado el encargado, le pregunta por esta extraña costumbre a lo que él responde: "Es que si no orino en el Gijón, yo es que no orino”.
Otro señor muy mayor entraba todos los días, echaba un vistazo y se iba sin consumir nada.
Intrigados los camareros le preguntaron: Es que hace cuarenta años quedé aquí con un amigo y entró a ver si ha acudido, dijo.
Hace un día soleado de octubre de 2014, sentada al aire de la terraza, un camarero vestido de blanco y negro con botones dorados me trae mi bocado.
Aparecen por el suelo de la terraza del Gijón, una tertulia de gorriones;
hoy habrá pan para todos.

domingo, 12 de octubre de 2014

Lo que hay que saber


Lo que hay que saber (Charles Bukowski)
Van Gogh se cortó una oreja
se la dio a una
puta que la tiró
extremadamente
disgustada.
Van, las putas no quieren
orejas,
quieren
dinero.
Supongo que ésa es la razón
por la que fuiste un pintor
tan grande:
no entendías muchas cosas.
Retomo el título de este verso de Bukowski,
lo que hay saber sobre la oreja de Vicent Van Gogh, pero antes expreso la sensación tan amarga que me ha dejado el poema.
Bukowski conoce porque lo ha leído, ya que no ha vivido en la época de Van Gogh, la causa de esta auto mutilación o mutilación de Van Gogh.
He leído varias biografías del pintor holandés, donde se dan varias versiones de lo sucedido, por las cartas de sus hermanos y amigos e incluso lo que relató en su biografía Gauguin:
Van Gogh se encontraba en la casa amarilla en Arles con el pintor Paul Gauguin; Van Gogh tenía el proyecto de fundar una comunidad artística en la casa amarilla, pero únicamente Gauguin aceptó, su convivencia juntos fue desastrosa.
Tras una discusión ya que ambos pintores poseían un carácter temperamental, Gauguin le dice a Van Gogh que va irse de Arles.
Ante esto Van Gogh le amenaza con un navaja, más tarde se corta una oreja arrepentido de la pelea y la amenaza. Entonces se dirige a un local de prostitución, donde ejerce sus servicios, Rachel una prostituta que Vincent visitaba a menudo, le arroja la oreja, para que ella cuidara de aquel trozo suyo, se va a su casa donde se acuesta.
Otra versión relata que esa pelea de Van Gogh y Gauguin ocurrió en la misma puerta del local de prostitución y la causa es que Vincent enloquece ante la noticia de que su hermano va a casarse y la marcha de Gauguin.
Y otra relata que fue Gauguin quien le cortó la oreja a Vincent en la pelea, ya que era un experto espadachín, para defenderse. Después ambos hicieron un pacto de silencio sobre el asunto para evitar que Gauguin fuera a la cárcel.
Vuelvo a retomar la sensación amarga, porque me cala el despreció que muestra Bukowski hacia Rachel, a la que ni siquiera menciona por su nombre.
Por supuesto no he estado tampoco en Arles en 1888 mi he presenciado el hecho, pero también puedo hacer suposiciones:
Un hombre de pelo rojo
tuvo que irse
le regaló su oreja izquierda
y el jadeo del amor
a Rachel.
.
Es posible que Rachel se dedicara a la prostitución como una única salida y de ningún modo contaba con un hermano como Theo Van Gogh que aunque pobremente, financiaba y mantenía a su hermano para que desarrollara su vocación artística.
Theo jamás abandonó a su hermano, el único cuadro que vendió en vida: Viñedo rojo, lo hizo él que era marchante de arte.
En parte es obra suya que hoy día existan los cuadros de Vincent Van Gogh.
Como en la última estrofa del verso de Bukowski, tampoco entiendo muchas cosas más, porqué el azar hace el destino de putas o pintores incomprendidos y suicidas.

miércoles, 4 de junio de 2014

Gijon a...





Las letras tiene el poder de llevarte a cualquier paisaje real o imaginario. 
Las mías hoy se quedan en casa, es decir en Gijón, una villa asturiana del norte de España.  Caminarán unos pasos o unas pausas hasta el parque de Isabel la Católica.
En el parque conviven flora y fauna, pájaros nómadas que duermen en las isletas de sus lagos, pavos  lapislázuli, además de varias estatuas, una plegaria para un árbol, columpios, toboganes y hasta un crucero, una donación de los gallegos residentes en Gijón.
Algo habitual en las estatuas, custodiar los parques, pero una de ellas tiene una historia peculiar.
Fue erigida por un cuestación popular, el 18 de septiembre 1955; sus autores fueron: el escultor Manuel Álvarez-Laviada y el arquitecto Luis Moya.
También fue el primer monumento en el mundo que se le dedicó al protagonista del busto y al complejo arquitectónico que lo adorna. 
Su viuda viajó desde las Islas británicas para inaugurarlo, ya que el homenajeado, no pudo hacerlo, debido a su muerte en marzo del mismo año.
Desde 1955, cada año, el 18 de septiembre desde Cimadevilla, el antiguo y popular barrio de pescadores, los playos ( que es así como denominan popularmente a los vecinos del barrio de Cimadevilla) recorren en un desfile lúdico (incluso hay cabezudos) desde Cimadevilla por el paseo de la playa o  el Muro de San Lorenzo hasta el parque de Isabel católica, para rendir tributo a la estatua, con una ofrenda de flores.
Un anciano octogenario que acude al homenaje anual con sus nietas, explica el porqué de esta devoción que pasa de padres a hijos y a nietos, convirtiendo la costumbre en rito, en tradición, en ceremonial cultural.

«Durante la postguerra española todas las curas eran por purgaciones y la mitad de Asturias tenía tuberculosis. El nuevo antibiótico y sus derivados salvaron muchas vidas, sobre todo entre las gentes de la mar»
Debajo del busto la inscripción con unas letras sobre el paisaje.
Gijón
a
Fleming
1881-1955







martes, 20 de mayo de 2014

La fascinación


Rose Sanderson pinta sus fascinaciones, por los insectos y los ciclos de la vida.
Elige para ello los lomos y las portadas de los libros viejos, cuya encuadernación en tela hacen posible estas delicadas, y enigmáticas obras en que sus mariposas abran y cierren las alas de sus libros.
Explorando y narrando como ellos, la vida, la muerte y la existencia.


jueves, 1 de mayo de 2014

De culto

De culto, refiriéndose al arte y concretándolo en el cine, es un término que lleva a un terreno difuso y ambiguo.
Se considera a estos artistas y obras como crípticas, demasiado intelectuales, raras, estrafalarias, polémicas, surrealistas, experimentales y por supuesto fuera de los circuitos comerciales, por su condición transgresora, frente a las referencias de los cánones de cultura principal.
De culto imprime un carácter de independencia e identidad, con una total libertad creativa, pero seguida por el público minoritariamente.
Con el tiempo algunos estos artistas por la calidad, cualidades de sus obras, han marcado hitos en el arte, traspasando su condición de obra de culto, a clásicos universales.
Otras obras de culto, de muy escasa calidad, sin embargo cuenta con el favor, de un amplio sector del público.
Un ejemplo de esto último sería el director, productor, guionista, Ed Wood, considerado el peor director de todos los tiempos, cuya biografía filmó Tim Burton en 1994.

Christopher Walken es un ejemplo de actor de culto, pero este actor que jamás rechaza una película por mala que ésta sea, ya que considera que todos los rodajes son experiencias maravillosas.
Walken ofrece registros, desde lo bizarro hasta la más intensa y soberbia complejidad psicológica con lo que ha demostrado una gran versatilidad, alejándose del encasillamiento.

Porque, quién puede olvidar, la expresión de su mirada jugando a la ruleta rusa
en El Cazador.

domingo, 6 de abril de 2014

El dibujo de la nostalgia


Aquel octubre en Aix- de Provence aún mantenía el calor del verano.
Subo la colina del Camino de Lauves, tan larga que parece no tener fin.
Al fin ante el portón de entrada al taller de Paul Cézanne, justo cuando 
termino de subir, un cartel me dice que cierran a las cinco de la tarde, esa hora era, justa.
Maldigo los horarios franceses, que cierran demasiado pronto los portones, cuando he llegado demasiado tarde.
Frustrada después de tantos kilómetros y la subida a esta colina, sólo puedo ver las ramas de los árboles del taller de Cézanne. 
Prefiero la palabra taller a estudio, palabra demasiado elitista y muy alejada de la realidad de un pintor. 
Un artista trabaja en su taller, si con suerte tiene uno y si con suerte de alguna manera consigue descubrir y desarrollar ese llamémosle don, que lleva dentro. 
El taller alberga un oficio, que te ensucia de pintura, entre el aguarrás y el aceite durante tantos años de su vida.
Subir y bajar colinas se me antoja, una metáfora del vivir.
Malhumorada bajo la cuesta-colina y pienso a retazos e impresiones, sobre la vida de Cézanne,  este artista de expresión malhumorada, esquiva y profunda, tal como reflejó en sus autorretratos, como este del bombín.





 Me detengo un momento para mirar atrás e imagino al Cézanne anciano, subiendo la colina después de que un aguacero le sorprendiera en el campo, pintando como de costumbre.
Calado hasta los huesos  enfermó inmediatamente y aunque parecía que iba a recuperarse, murió unos días después. 
Me resulta una paradoja, que algo por lo que vivió, también accidentalmente, le mató.
Pintar fue para Cézanne su único sentido, nada pudo apartarlo de esa pasión, ni siquiera cuando la critica calificaban sus pinturas de inaceptables y grotescas. 
Ni tampoco cuando su amigo de infancia, el escritor Emil Zola, se inspirará en él para retratarle en su novela: La Obra,  como Claude Lantier, un artista fracasado, frustrado y trágico.

Para P. Cézanne, esta novela fue, una traición inaceptable de su amigo Zola, y rompió toda relación con el escritor y nunca volvieron a verse. 
La segunda foto es el retrato de Emil Zola, cuyo autor fue Edouard Manet.
Emil Zola sentado ante su escritorio, presumiblemente con uno de sus libros, más papeles y libros, una pluma y una pipa, con una postura en que los tres cuartos dejan ver un rostro 
sereno y con la mirada lejana, donde queda claro, que el personaje, es un hombre de letras.
Si examinamos el fondo del cuadro, vemos varios grabados japoneses. Edouard Manet es considerado el precursor de un movimiento, y Cézanne uno sus miembros,  al que darían el nombre de impresionismo.
La obra de Manet  pre-impresionista y todo ese movimiento posterior, estuvo muy influenciado por el arte japonés. Y es por eso el motivo, de esas láminas de maestros japoneses, pero además 
hay otro par de reproducciones: La Olimpia cuadro del mismo Manet, y Los Borrachos de Velázquez.
Manet al contemplar las obras de Velázquez, en el museo del Prado, sintió tal impacto, que a partir de entonces, toda su pintura se vio totalmente influenciada, por el maestro sevillano del barroco español. Su pincela en síntesis, la descomposición del color, la forma de componer el espacio, inspiraron a Manet pero también Paul Cézanne, que así mismo conocía el museo del Prado y la obra de Diego Velázquez.
Velázquez sin pretenderlo daría comienzo o sería el iniciador del impresionismo.

Paul Cézanne siempre trabajó en un aislamiento total, más aún cuando recibió la herencia de su padre, con lo que ya no tuvo que preocuparse de pintar para ganar dinero, ni complacer a nadie. Supongo que se sentía inseguro de su forma de revolucionaria de pintar, ciertos ataques, todavía le indujeron a recluirse más y sólo participó en alguna exposición de los impresionistas.   Inducido por uno de sus amigos, el considerado padre de todos ellos, por su bondad, y la ayuda que prestaba a todos, Camille Pisarro.
Pese a todos los estigmas de fracasado y grotesco. Paul Cézanne continuo trabajando en su taller y en el campo.
En sus últimos años, sus obras comenzaron apreciarse incluso más allá del impresionismo. Y con el tiempo, la historia del arte le considera, como el padre de la pintura moderna.

En una carta un mes antes de muerte, a su joven amigo, el pintor Emil Bernard,  cartas en las que sus conversaciones, dan el único testimonio de los métodos y teorías de Cézanne.
Le escribió lo siguiente: Tratad a la naturaleza según la esfera, el cilindro y el cubo, todo en correcta perspectiva 
Tenía razón, todo lo que vemos, mantiene una forma básica,  que al observarla sin detalles e incluso en perspectiva, es un cubo, una esfera o cilindro. 
Y de esta forma así mismo, aplicaba el color y por tanto fue precursor del
 cubismo.
Al final de la bajada de colina. de esta esfera, miro su perspectiva, el paisaje de la Provenza, en Aix. 
Con mis ojos que son dos círculos, siento nostalgia, porque no sé si volveré alguna vez a la Provenza.
Me pregunto si la nostalgia es circular. 
Y la mía, dibuja que sí.








martes, 18 de marzo de 2014

Los autorretratos de Marzo.


Ramón Sanvinsens Marful nació tal día como hoy, un dieciocho de marzo de mil novecientos diecisiete, en Barcelona. 
Todos los años el día de su cumpleaños pintaba su autorretrato, en cualquier sitio que se encontrara y resuelto con gran rapidez.
El autorretrato quizá sea el más libre ejercicio de exploración plástica, sin ningún condicionamiento, como la de tratar de agradar al cliente.
Su forma de construir el volumen, es mediante la valoración del color de una forma arbitraria, con una raíz fauvista y expresionista.
Del fauvismo, cuyo mayor exponente fue Henri Matisse, debe su término al crítico de arte, Louis Vauxcelles.
Surgió con un término peyorativo, durante una exposición en el Salón de Otoño de París en 1906.
Al ver la pintura, de estos artistas emergentes junto con una escultura de corte renacentista.
Vauxcelles dijo: Mais c'est Donatello parmi les fauves. (Pero, es Donatello entre las fieras).
Los pintores a pesar de esta denominación peyorativa, lo adoptaron como distintivo de su movimiento, que pasó a denominarse fauvismo o fovismo y a ellos mismos fauves.
El uso del color de las fieras.

martes, 4 de marzo de 2014

Hoy es martes

Hoy es martes
y antroxu, con esta palabra en idioma asturiano, se denomina al carnaval.
Antroxu deriva de la palabra en castellano antiguo antrojo, que significa: entrada.
Una entrada que precede a la cuaresma, tiempo de ceniza, austeridad y abstinencia para los devotos religiosos.
La tradición del carnaval por estas tierras, impone otros ritos culinarios como el pote asturiano, los picatostes (torrijas), los frixuelos (similares a los crepes) etc.
La tradición impone los disfraces y las máscaras, la permisividad, el descontrol y la irreverencia.
Como muestra de ella, mi curiosidad lleva mis pies hasta la plaza del Marqués para descubrir el disfraz del símbolo de la ciudad.
El rey Pelayo es el símbolo de la villa de Gijón.
Fue Pelayo, el primer rey de Asturias y quien comenzó la reconquista. Según la leyenda una de las razones por las que este el noble visigodo, la inició, no fueron otras que la pasión y la venganza.
Munuza el gobernador musulmán de Gijón se encapricha de Adosinda la hermana del rey Pelayo. La obliga a casarse con él, para salvar a su prometido Don Alonso, preso por Munuza.
Pelayo irrumpe en la boda para matar a su hermana y así salvar su honor,
(en fin, lo de localizar el honor en un sitio físico del cuerpo de una mujer, también es una tradición antigua). Pero Adosinda adelantándose toma veneno y muere en los brazos de su hermano. La leyenda en este punto se diversifica narrando el asesinato de Munuza por Pelayo en el acto, huyendo llevando el cadáver de Adosinda y a Alonso a las montañas de Covandonga.
Otra derivación de la leyenda, es que Munuza les persigue hasta Covadonga, donde resistirá Pelayo junto con un grupo de unos pocos nobles insurgentes a su mando, ganando la batalla con la intervención de la Virgen o la Señora de la Montaña, matando al infiel Munuza y sus huestes.
El símbolo de Gijón pues, es disfrazado por los gijoneses, transformar al Rex Pelagius se ha convertido en otra tradición para el regocijo popular. Aunque creo que la fotos  aún es más explícita.

Otra tradición la canta las coplas de carnaval, algunas nuevas y también ancestrales, con el mismo impulso lúdico y transgresor.

Tenía un borrico, Antón
en la cuadra y a buen pienso
muy guapo e inteligente
llamado Rigoletto.
Un día lo sacó, Antón
y cuando estaba montado,
oyó al burro que decía:
Yo quiero ser diputado.
Cómo dices cosas tales
dijo Antón a Rigoletto.
No sabes que en el gobierno
no admiten animales.
Entre rebuznos y conoces
dijo Rigoletto a Antón.
Hay muchos más diputados
que son más burros que yo.

No hace mucho que se casó, la hija de Veneranda.
Y ya trae la pobre un bombo más grande que el de banda.
Las mujeres de su pueblo, dicen que es el alimento,
que el pan que se hace ahora es a base de fermentos.
El otro día se topó con Juanón el de las viñas.
Mucho engordaste rapaza te cuajaron las harinas.
Ay usted que malo es siempre tiene ganas de dale
si se cuajaron no fue por falta de menearlas.

domingo, 2 de marzo de 2014

Hoy es lunes


Los lunes son un comienzo como los domingos son un final. 
Debe ser por esa razón que me gustan los lunes, mientras que los 
domingos me producen melancolía.
Aludo a este principio de semana, para recordar una película del año 86, dirigida por Roland Joffé, porque si tuviera que elaborar unos de esos rankings o listas de films imprescindibles, lo cual detesto hacer, contradiciéndome, incluiría sin duda este título:
La misión.
Por lo general los que elaboran los rakings, tendrán en cuenta, una multitud de motivos intelectuales y artísticos para al evaluarlas, constituir la lista de la cien o la mil mejores películas de todos los tiempos. Y por lo general aparece en el primer puesto: Ciudadano Kane.
Estaría plenamente de acuerdo, con esta elección de la película de Orson
Welles, también la elegiría como una de esas películas que han tenido y tienen el poder; no ya de incluirlas en una lista donde se las categorice de ninguna manera, si no que tienen el poder de haber desatado las impresiones que seduciéndome forman parte de mi memoria emocional; conservando la misma frescura de la primera vez que la visioné. Y aquí aludo al final como el de un domingo, con ese the end que es el principio, tras un trineo deslizándose llamado Rosebund, mientras cae la nieve sobre un paisaje hermético dentro una bola de cristal, entre la mano moribunda de Kane.

La misión, por otras razones tuvo el mismo poder y el mismo impacto para mí, desde el comienzo con la caída de las aguas de las cataratas de Iguazú, un misionero toca un oboe y mediante la música quiere atraer a los indígenas, hasta su final catastrófico donde la misión es arrasada, borrada del mapa geopolítico.

Al margen de consideraciones religiosas cuestionables, sobre evangelización y colonialismo innecesario que también con acierto, encontramos en el trasfondo de la película, lo cierto es que ésta, pone de relieve, que la política es la religión del poder, y la religión es la política del poder.
Pero sin duda en esta película uno de sus aciertos más pleno corre a cargo de la música, porque es el hilo conductor narrando tanto o más que las propias imágenes, y ello se debe a la soberbia y extraordinaria obra maestra, que es la banda sonora de Ennio Morricone.
Describe al génesis, la creación dando forma a los cielos, a los ríos, a la tierra y a todos los seres de la selva.

Para algunos críticos la película, es pretenciosa, tediosa, sin embargo otros coinciden con mi opinión de que la película toda ella es excelente, además por su reparto actoral.
Sin poder olvidar entre otras, la actuación del actor con el segundo lunar más famosos de la historia del cine, después del Marilyn Monroe, por supuesto.
Ni algunas de su secuencias, en que Robert de Niro hace de la penitencia, poesía.


martes, 11 de febrero de 2014

La pietá


Llevadme, por piedad, a donde el vértigo con la razón me arranque la memoria. ¡Por piedad! ¡Tengo miedo de quedarme con mi dolor a solas!.
Gustavo Adolfo Bécquer

La piedad es la palabra que define el fervor religioso, y la compasión hacia los demás.
¿Quién plasmó, sobre el mármol cuatro veces, ese doble significado de piedad?
Ese alguien, tomó un cincel y con veinticuatro años esculpió la primera y la más famosa de todas ellas.
Aunque este tema iconográfico se desarrolló en los siglos XIII y XIV en Francia y Alemania, pronto se difundió en Italia.
Al imaginar la imagen de la Piedad en el arte, visualizamos su equilibrio piramidal, su estaticidad serena y clásica, la juventud heróica de ambos rasgos más allá de la emoción, el naturalismo del cuerpo yacente sobre los brazos de su madre, recostado en los extraordinarios drapeados; cruzando el pecho de la maternidad divina, una banda donde escrito en relieve dice: "Buonarrotti, el florentino, lo hizo."
La segunda vez que esculpió el fervor y la compasión fue ya en un descendimiento de la cruz, conocido con nombre de Piedad Palestrina. Obra inconclusa.
A la cuarta y también inconclusa por la muerte del escultor de la terribilitá y que en vida llamaron: "El divino", le dan el nombre de Piedad Rondarini.
La foto es la tercera, llamada de Florencia o de la obra del Duomo, como las otras dos, es una "non finito" otra obra inacabada.
De estilo piradimal, como un rayo de luz, según su biografo Vasari, Nicodemo sostiene a Cristo al descenderle de su cruz; Nicodemo tiene el rostro del propio Miguel Ángel.
Por alguna razón, esta obra pensada para su propia tumba, desagradó hasta tal punto al escultor que la destruyó parcialmente.
Se dice que el motivo, fue por una veta en el mármol, que impedía el grado de perfección al que el florentino sometía a sus obras, jamás tuvo piedad consigo mismo en lo que respecta a ello.
Aunque el David fue esculpida en un bloque colosal, el cual ningún escultor contemporáneo osaba esculpir, este bloque de mármol tenía un defecto o una grieta.
Para Miguel Ängel ese reto fue un acicate, así que dudo que fuera esa la razón por la que abandonó la Piedad de Florencia.
Buonarroti solía decir que las figuras ya estaban dentro del bloque y que sólo había que quitarle lo que sobraba.
Sin dudas eso es lo más difícil, y sin dudas es una gran lección filosófica para esculpir la vida.

Quitar a cada una de las nuestras, lo que le sobra...

lunes, 6 de enero de 2014

La noche rusa


(Lo que he leído esta noche sobre un poeta)

Epílogo 2

No, no soy yo quien le ha hecho estar triste.
Yo no merecía el olvido de mi patria.
Era el sol el que ardía en las gotas de tinta,
como en racimos de grosella polvorienta.

Y en la sangre de mis cartas y pensares
apareció la cochinilla.
Esta Púrpura del gusano es de mí independiente.
No, no soy yo quien le ha hecho estar triste.

Fue la noche que se hizo del polvo y, ardiente,
a ella besaba, ahogada en el ocre, cual polen.
Eran las sombras, palpándole el pulso.
Era ella que, saliendo del seto,
a los campos les daba la cara
y ardía, flotando por el aceite de las cancillas,
cubiertas de penumbra, ceniza y amapolas.

Fue el verano todo, que ardiendo en los marbetes
por los estanques,
igual que equipaje que el sol salpicara,
el pecho del sirgador selló con lacre
y quemó sus vestidos y sombreros.

Fueron sus pestañas las pegadas por la claridad,
fue el disco asalvajado,
que, después de rascarse en la valla los cuernos,
destrozaba la empalizada pegando cornadas.

Fue el oeste, que volando a su voz cual carbunclo
y zumbando, se apagó en media hora,
derramando la púrpura del frambueso y los tagetes.
no, no soy yo quien le ha hecho estar triste.
Borís Pasternak

El dibujo y el óleo son retratos de Borís, realizados por su padre Leonid Pasternak.
Fotograma de la película, Doctor Zhivago, basada en la única novela de B. Pasternak dirigida por David Lean, donde Julie Christie interpreta el personaje de Lara, que se rodó en España. ( Madrid, Soria y Salamanca)
Pastenark fue perseguido y desacreditado en la Unión Soviética por esta obra, que no fue publicada hasta 1988 con la llegada de la Perestroika, ese mismo año el hijo de Borís Pasternak recogió el premio novel de literatura que su padre rechazó en 1958 por presiones políticas, murió dos años después cerca de Moscú.