Ars longa, vita brevis

viernes, 26 de marzo de 2021

popular ART today



 
                   

                                                          Escultura pop de Claes Oldeburg   

          

En la mayoría de los casos la popularidad indefectiblemente se muestra asociada a algo admirado y amado por el simple hecho de que así lo imponga la multitud. 

Etimológicamente popular proviene de la palabra latina “populus” que significa “gente”. Por ende el uso de esta palabra y su abreviatura “pop” estaba y está predestinada a la globalización o lo que es lo mismo a la cultura de masas o cultura pop.


Para ser alguien mucha gente debe hablar de ti, incluso aunque hablen mal.


Quién alguna vez no habrá leído o escuchado este axioma. Sin embargo pone de relieve que lo popular entre en franca contradicción con lo amado u admirado o quizá ocurra que lo popular y lo impopular se muevan en una frontera de límites imprecisos y de valores relativos.


Es a Andy Warhol a quien se le atribuye esa frase que resulta un perfecto slogan pop de que: “Todo el mundo busca sus quince minutos de fama.”

Per se la fama será el pináculo que cualquiera debe tratar de alcanzar socialmente en cualquier ámbito en el que se mueva, lo otro es fracaso, la extinción, la nada.


Así resulta que subliminal o explícitamente tratan de imbuirnos constantemente este modus operandi  y vivendi como mensaje a las masas.

Pero vuelvo a Andy Warhol porque sin lugar a dudas es el artista de facto al que el público considerara como el padre del pop art siendo masivamente el más popular y famoso. 


Aunque el movimiento pop art surgió en Gran Bretaña entre un grupo de artistas y críticos de los que sobresale Richard Hamilton en la mitad de los años cincuenta.  

Atribuirle a Warhol la paternidad del pop demuestra que la fama en ocasiones simplemente es una injusta veleidad.

Qué ocurría en el mundo de la popularidad en mil novecientos cincuenta y tantos cuando este arte reciente trajo de nuevo el realismo dejando atrás otro movimiento, el Informalismo o lo que es lo mismo, un arte que representa la abstracción total ausente de formas figurativas o geométricas.


Pues acontecía que Simon De Beauvoir ganaba el Goncourt por su novela: “Los mandarines”

En Argentina se implantaba la ley del divorcio. 

Entre otros fallecían: Henry Matisse, Alexander Fleming, Albert Einstein, Concha Espina, James Dean, José Ortega Gasset.

Se estrenaba en USA: Moganbo y en España: La muerte de un ciclista.

La URS liberaba prisioneros de guerra.

Se casaba la actriz Grace Kelly con el príncipe de Mónaco.

Las maquinas lavadoras comenzaban a ser algo habitual en los hogares.

Rocky Marciano se retiraba imbatido.

Los ingleses abandonaban Egipto.

Naufragaba el trasatlántico Andrea Doria a doce millas de Nueva York.

Surgía un alzamiento popular en Hungria.

Se celebraban los juegos olímpicos en Melbourne.

Fidel Castro estaba en Sierra Maestra.

El ocho de julio de 1957 agobiaba a España una oleada de calor sahariano, en el norte de la península se registraban temperaturas de 45º a la sombra.

Se ponía a la venta el primer seiscientos que fue un utilitario con futuro.

Sucedían graves incidentes raciales en el estado de Arkansas.

Se extendía la gripe asiática que afectó el sur del continente europeo.

El spútnik, un satélite artificial ruso se ponía por primera vez en la órbita de la tierra.

La perra Laika era enviada al espacio.

El escritor francés Albert Camus ganaba el premio nobel de literatura.

Los Estados Unidos creaban la NASA.

Bahamontes ganaba el tour de Francia.



Mientras tanto el pop art, nacido en los cincuenta, continuó aglutinando nombres de artistas que se sumaron a esta corriente artística con propuestas compositivas que irán variando en el futuro.


Cómo define Richard Hamilton el pop art: 

"Popular, efímero, fungible, de bajo coste, masivo, ingenioso, sexy, efectista, glamuroso y un gran negocio." 

 

¿De qué manera los artistas pop art pretendían llegar al público de forma masiva ya de por si influenciados por estándares globales?

Pues aprovechando éstos de una forma entre sencilla e inmediata con colores provocativos y simples que reafirmen el bombardeo publicitario haciendo olvidar al elitismo que hasta ahora parecían controlar las Bellas Artes.  

Por tanto ya no habrá un obra única sino tantas copias como el mercado exija y cualquier persona puede disponer de ellas favoreciendo así su negocio y consumismo.

Hasta aquel momento el arte buscaba la originalidad y la obra de arte única, por el contrario en el pop art no ocurrirá así, al menos no al principio y no por todos. 

Lo que si trataba de cachear en sus composiciones sería la comprensión inmediata por parte de todo el mundo mostrando una estética popular mediante iconos reconocibles como actores de cine o símbolos hasta entonces infames para el arte como perritos calientes o botellas de Coca-Cola, ropa o muebles en serie, textos publicitarios o estética de cómic por ello trataban de huir de reivindicaciones heroicas o injustas facturándolos de una manera mecánica y fría semejante a una cadena de montaje.

El entorno que el arte pop necesitaba subrayar era el urbano en la sociedad capitalista absolutamente fuera de la naturaleza.

¿Fue algo revolucionario?  Sin duda e inspirador incluso en ese momento y cuando con el correr del tiempo alcanzaron y plasmaron un pensamiento crítico hacia la sociedad de consumo masiva, sobre todo si hablamos de la sociedad americana.

Un momento… lo que no fue comprendido por casi la totalidad del público sería ese peso ambiguo con una tremenda fuerza irónica.

Pero en palabras de Roy Lichtenstein este fue su auténtico postulado:

“Nosotros pensamos que la generación anterior intentaba alcanzar su subconsciente, mientras que los artistas pop intentamos distanciarnos de nuestra obra. Yo deseo que mi obra tenga un aire programado e impersonal, pero no creo ser impersonal mientras la realizo.”


Bien, pero quién antes que Hamilton y su grupo inglés sería el precursor del pop art. 

Un alguien que deseó fama y dinero (¿Por encima del arte…?) que consiguió el éxito, popularidad y se convirtió en millonario y en ocasiones muy impopular durante el resto de su vida.

¿Hubiera conseguido esa fama y por tanto esa cuenta corriente sin límite si no hubiera estado loco o hecho ese papel en una performance permanente mientras vivió que demostraría una inalterable campaña de publicidad digna de un dadá como él?

Difícil dilucidarlo o quizá no.

Lo que sí es constatable es que Salvador Dalí anticipó el pop-art con su logo del Chupa Chups pero sobre todo con el Retrato de Mae West que puede utilizarse como apartamento surrealista y que fue realizada entre 1934 y 1935.                                 



Más tarde la boca de esa obra serviría para que Dalí a petición de un mecenas artista creara un sillón de los labios del cuadro que se convirtió en un mueble famoso.

                            

                             


Será en los años setenta cuando colaborando con el arquitecto Óskar Tusquets reproduce a tamaño real y en tres dimensiones este apartamento con la cara de Mae West en el Teatro Museo-Dalí de Figueras.

El estrafalario e histriónico genio desde el surrealismo dio vida al pop art. 



El calendario va deshojando los sesenta y setenta, para entonces irán apareciendo en España una cantera de artistas que destacaron en este nuevo giro del arte.

Con nombres entre otros como Juan Genovés o Eduardo Arroyo, Darío Villalba o Juana Francés,  Eduardo Úrculo o el Equipo Crónica, etc.

Ciñámonos al Equipo Crónica que fue formado por Rafael Solbes, Manolo Valdés y Juan Antonio Toledo aunque éste último abandonaría muy pronto el grupo.

En sus principios estuvieron muy influenciados por el pop art americano y tomaron iconos emblemáticos como el ratón Mickey Mouse pero más tarde hicieron algo muy inteligente, incorporaron imágenes muy populares de la sociedad española como los cigarrillos Ideales o el periódico Marca.

El ministro de Información y Turismo; Manuel Fraga Iribarne encabezó mediante el slogan “Spain is diferent”  una colosal campaña internacional que mediante la utilización adulterada de las obras clave de la pintura española exportara una imagen de modernidad y apertura del régimen del dictador Francisco Franco.

Tratando avalar su oferta al exterior trató y dio permiso de forma velada para entablar negociaciones con el MOMA de Nueva York con el fin de traer a España una de sus obras más emblemáticas y consagradas que se encontraba en este museo en depósito por el deseo expreso de su creador hasta que en España se instaurara la democracia.

Ya habréis adivinado que la obra en cuestión es: 

El Guernica y el autor Pablo Picasso.

 

Sin embargo pese al secretísimo de las negociaciones éstas transcendieron. La reacción del Equipo Crónica no se hizo esperar presentando la serie Guernica 69 compuesta por obras como La visita, El intruso, El embalaje, Después de la batalla. 



No solo tomarían la obra de Picasso sino otras de las pinturas universales españolas con un trasfondo irónico y de denuncia.

Los integrantes del Equipo Crónica se habían conocido en Valencia en la universidad de Bellas Artes en el 1965, allí además descubrieron a artistas que formaban la Estampa Popular de Valencia y que más tarde fundarían Crónica de la Realidad hasta que se dividieron en Equipo Crónica y Equipo Realidad. 

Los integrantes del Equipo Realidad fueron Joan Cardells y Jorge Ballester, ambos ya fallecidos. 

El Equipo Realidad con una enorme carga satírica y una filosofía marxista denunciaban el consumismo, la opresión política, el papel de la mujer en la sociedad de la Transición española.

Sus palabras definen la intencionalidad de sus pinturas: 

“No nos interesa la realidad sino su imagen”

La primera de sus obras sería: 

“ El entierro del estudiante Orgaz”

A la que seguirían otras como: Hogar dulce Hogar, Del antiguo y Ropajes, Retrato del retrato de un retrato, Cuadros de Historia y otras hasta que en 1976 Joan Cardells abandona el grupo.





            

Más adelante en 1988 aparecerá otro equipo, el Equipo Límite, que fue influenciado por el Equipo Crónica aunque se distanciaran de éstos por un uso distinto de los iconos. Antes reseñar que este equipo lo integran: Esperanza Casa Guillén, (Cuqui) y Carmen Roig Castillo, (Cari). 

Ambas estudiaron y se licenciaron también en Valencia en la Facultad de Bellas Artes de San Carlos. 

Recurrirán a motivos psicodélicos, al kitsch, al pastiche, los cuentos y cromos infantiles, a Dumbo u otros personajes  e incluso a la antigüedad clásica para formar composiciones coloristas que sorprenden por su desenfado postmoderno y su carga feminista.



El pop en España y fuera de sus fronteras parece continuar como un movimiento en pleno vigor aunque otras corrientes hayan venido dispuestas a desbancarlo fagocitándolo.

Sin embargo su misma popularidad parece protegerlo, reactivarlo, tal resulta que lo popular, lo pop, nunca pasa de moda.

sábado, 10 de octubre de 2020

Asunto: Apuntes de París


Querido amigo 


En alguno de tus últimos correos me comentabas tu preocupación, desconsuelo e incertidumbre ante el panorama que hemos vivido, vivimos y viviremos en medio de esta pandemia. 


Tus reflexiones y emociones son las mías, además cuando desconocemos cual será su evolución ahora que el otoño y sus fríos aguardan para salirnos al encuentro.


Me preguntabas si habíamos aprendido algo con todo lo que ha pasado desde que ha aparecido el coronavirus. 


Mi impresión es que quizá sí a un nivel individual, a nivel colectivo, me temo que no.


Por cierto he encontrado esta obra por casualidad que te comparto;)




¿La conoces? 

Es  un autorretrato que Edvard Munch se hizo todavía convaleciente, después de pasar la gripe española de 1918.


¿No te parece que hay en ese gesto de espanto en la boca, un paralelismo con su otra obra: El grito?


Volviendo a la pandemia y como afecta a tu vida diariamente, hemos renunciado a viajar a ninguna parte por temor a que nos confinen lejos de casa. 


No lo tengo constatado, pero es posible que si quieres entrar a otro país(en el caso en que tengan fronteras abiertas con España) debas pasar una cuarentena antes. 


Lo cierto es que puedes infectarte en cualquier parte pero es distinto si ocurre y estás en casa.


¿Te he contado alguna vez que como más me apasiona viajar es en coche?

Por este medio fuimos a Paris... hace unos cuantos años, las carreteras de Francia, sobre todo las secundarias, fueron el verdadero pulso para conocer más de cerca aquel país.


Los paisajes, los cielos, sus colores y sus luces aunque fugaces fueron entrando por la retina a otro ritmo, dándote la posibilidad de pararte donde quieras para descubrirlos aún más.


Aún veo las alamedas atravesadas por brillos parpadeantes de sol movidos por la brisa incesante de aquel otoño. 

Topamos con algún campo de lavanda ya vacío que dejó colarse a su oloroso fantasma por la ventanilla abierta. 

Luego volvimos a la autopista y entramos al fin en un París gris al mediodía o tal vez fue al principio de la tarde.



Todo el mundo se enamora de París, sin embargo a mí no me atrapó tanto como esperaba.


Es una ciudad maravillosa, chic, con un gran charme, eso es indudable, con su estilo suntuoso de segundo imperio apuntalado de cúpulas doradas en torno al trazado de una estrella urbana.


Muestra el escenario perfecto para Vogue y la milla de oro, el que soñó e hizo realidad el barón Haussmann. 


Pero también Manu se deshizo de la mayor parte del París de la edad media, derribó su memoria, su historia y con ello parte de su alma.


Nos salió al encuentro ese París exquisito y romántico semejante a la foto del icónico beso de Robert Doisneau pero igual que ese beso posado, hay algo de puesta en escena lista siempre para extasiar con su liberada armonía simétrica.


A quien recordé al ver el arco de triunfo de Napoleón fue a Picasso y los nazis, por la anécdota de la visita de éstos a su taller. 


Ya sabes cual, aquella de cuando vieron el Guernica y uno de ellos le preguntó si lo había hecho él y Picasso respondió que no, que lo habían hecho ellos.


Tuvo que resultarles espeluznante a los franceses las hordas nazis entrando en París para ocuparla.

 

Lo que en absoluto no me defraudó fue la más literaria de las catedrales, Notre Dame. 


Leí el libro de Víctor Hugo muchos años antes de ese viaje, así que la había conocido antes en las palabras secretas y en la descrita luz que descomponían sus góticos vitrales y en el repiqueteo de las campanas que lanzaba su jorobado campanero.


Después tuve conocimiento que volvió a restaurarla, en el XIX por el interés y popularidad que se despertó debido a la novela, el controvertido arquitecto Viollet-le-Duc quien además añadió la aguja que se quemó y cayó en 2019 y las famosas gárgolas y quimeras.


Me enamoré de ellas, de su aterradora belleza grotesca, pensativa y amenazante sintiendo que son quienes protegen y custodian desde las alturas a su ciudad de luz.



Todavía no he olvidado el tremendo cansancio que produce conocer una ciudad como París (por cierto los parisinos me parecieron corteses pero distantes) sobre todo cuando evitamos totalmente el metro. 


Estuvimos en el Louvre un día entero y eso que escogimos lo que queríamos ver. Resultaría imposible conocer un museo de esas características en una jornada, no podríamos conseguirlo ni en un mes ni siquiera en un año.

El Louvre, una fortaleza colosal misteriosamente ominosa.


Si me preguntaran a que huele París, mi respuesta no sería 

Chanel nº 5:) sino a brioche y toda su deliciosa bollería.


Como recordar es volver a vivir, por eso quiero compartir más contigo.

¿Entramos Manu?





Resulta un contrasentido que estos artistas sean conocidos por el nombre de impresionistas que en su origen los definió despectivamente y que también ellos rechazaron siempre, siendo marginados por la crítica artística que les dio esa designación peyorativa y por una sociedad que veía en sus pinturas vulgaridad y retratos con la piel del color de un cadáver.



Quizá ellos no hubieran escogido ningún nombre para definirse, de hecho así fue.


Ahora todos están juntos en el Orsay, que hayan elegido una antigua estación ferroviaria y la adecuaran para ubicarlos en ella me da ganas de aplaudirles, ja ja. 

Sería imposible encontrar un lugar más adecuado que este edificio industrial y cristalino. 

Mi opinión es subjetiva, lo sé, pero en cuestión de arte que no lo es…


Actualmente los impresionistas son los artistas más populares del mundo, otra paradoja. ¿No crees?

Ahí viene el primero.



La chica del retrato me sedujo nada más echarle la vista encima.

Se percibe su gran personalidad e independencia a pesar de su delicada belleza. 


Después me enteré que la mujer desconocida del cuadro es Charlotte Dubourg, cuñada de quien la retrató, el pintor Henri Fantin-Latour.

La apagada gama de la composición está animada por algún toque de color distribuido lírica y sabiamente. 


Aunque Fantin nunca fue considerado un impresionista, sin embargo le señalan como un precursor de la modernidad y al movimiento artístico que más se acercó fue el simbolismo.

Los bodegones serían su enseña como los retratos de grupo, de hecho una de las pocas imágenes que existe de los poetas Paul Verlaine y Arthur Rimbaud juntos, es el cuadro donde Fatin los retrató al lado de otros poetas contemporáneos.

 

Una estrofa de un verso de Rimbaud


Elle est retrouvée.

Quoi? — L’Éternité.

C’est la mer allée

Avec le soleil.


La encontraron.

¿Qué? — La Eternidad.

Es la mar que se fue

Con el sol.


¿Piensas Manu que el arte no sea otra cosa que tratar de equilibrar la inconstante balanza entre lo efímero y lo eterno?

Me atrevo a intuir que Fantin-Latour nunca estuvo demasiado preocupado por encontrar una nueva forma de pintar, si no que deseaba más bien mostrar aquello que íntimamente le emocionaba.


Continúo con esta pequeñísima galería de protagonistas femeninas, aunque tener delante los cuadros del Orsay por fin fue tan, tan intenso.


La reconoces, a que sí…




Te estoy escuchando decir su nombre, Berthe Morisot, la pintora, la musa y además cuñada de Manet. Como se percibe Manu, en este retrato de Berthe por Manet, la influencia clarísima de Velázquez.


El cuadro que te muestro un poco más abajo, con las pincelas sueltas y los tonos evanescentes que retrata a una dama, es obra suya.




Morisot igual que las otras pintoras impresionistas y a diferencia de sus colegas elegían los interiores o los jardines de sus casas y las personas de su familia para sus composiciones. 


La mujer estaba relegada al ámbito de su hogar incluso para pintar, pero Berthe Morisot fue una de las figuras claves al mismo nivel de sus otros colegas tan consagrados, otra cuestión es que actualmente se las reivindiquen de la misma manera.


Mira un Renoir, con uno de mis temas favoritos, las lectoras. 




Ah Renoir, dulce y porcelana, con esa alegría de vivir, de ser. 


Soberbio como iluminó ese contraluz de la muchacha, una luz por detrás para la silueta y la otra luz que aportan las hojas del libro sobre el rostro. 


La nieve cae sobre los tejados y ya es poesía. 





No recuerdo quién es el artista que lo pintó. Lo sabes tú, Manu?


Aquí tienes algo de Alfred Sisley, también nieva azules y violetas.






 
El terrible y sublime Vincent.




El otro paraíso de Gauguin.




Huele a la madera de Gustave Caillebotte.




El otro París que sólo tocó Toulouse-Lautrec.




Las múltiples luces y formas de las cosas, no hay tiempo, hay Cézanne.






Ahora debo salir d´Orsay, pero volveremos a entrar y tú tomarás la emoción, la palabra y atravesaremos los puentes magníficos de París.


Antes de despedirme, únicamente por un rato, quiero dejarte una última estampa del Sena.


Buena fortuna, porque a pesar de las precauciones es una cuestión de suerte evitar el virus. 

Que a tu casa llegue este abrazo amigo, cuídate, sé que cuidas a los tuyos.


      

      Paloma






Mi querida amiga

 
El virus con corona parece impregnar todo, se apodera de voluntades, de sueños.  

Impresiona ver despedazar ilusiones, años de trabajo, esfuerzo. 
La prioridad elemental y necesaria, es la salud de las personas, el virus golpea a muchos niveles, nos desarma, nos acorrala, nos hace preguntas, nos hace reflexionar, nos hace pensar en cómo seguir luchando el día a día. 

Eso querida amiga, o por eso, nos hace evolucionar en algunos aspectos, en otros, como muy bien apuntabas, nos hace terribles, nos muestra en el espejo nuestras miserias, nuestras locuras, nuestra incapacidad de darnos cuenta muchas veces que si trabajamos juntos, si no cooperamos, si no nos ayudamos, no podemos avanzar para mejorar. 

Seguimos alimentando absurdamente un ego, una mirada continuada a un ombligo que nos convierte en unos muñecos rotos, a nivel especialmente psicológico, y son ellos, los psicólogos, los que van a tener una labor brutal en los años venideros. 

Tengo miedo muchas veces Paloma, de la que se avecina, pero el ser humano se adapta y se ha adaptado en la historia a las circunstancias más adversas. 
Ojalá esa adaptación y superación nos hiciera verdaderamente más sensibles a todo cuanto nos rodea. Deseo que de todo ello aprendamos de verdad, pero como en tu caso, tengo serias y profundas dudas. 


Me encanta viajar, como en vuestro caso, este año hemos renunciado a ello, si bien hemos realizado escapadas a la naturaleza, a pueblos pequeños del interior, apenas hemos salido de la provincia. 
Sólo pernoctamos una noche fuera de casa en un pequeño hotel que nos dio seguridad e impresión de que estábamos con personas conscientes de la situación, por tanto nuestra estancia fue fugaz, pero con sensación de cierta seguridad. 
Además descubrimos un bosque maravilloso con aires de cuento de hadas y animales fantásticos, quedamos realmente impresionados por su belleza e historia.
 
Es cierto que existe un paralelismo, al menos es lo que percibo, entre la obra de Munch que me compartes, justo además en los años de la gripe española.
Quizás hoy alguien haya creado algo semejante ante un lienzo frente a lo que estamos viviendo.
 
Munch nos sitúa ante un escenario, con una contundencia psicológica brutal del ser humano, nos transmite estados anímicos.
La piel se convierte en ese estado del alma, en ese río de pinceladas emocionales que nos hace parar, observar, que nos atrapa y nos golpea para sensibilizar nuestros sentidos, intentando saltar nuestra piel y llegar a nuestro interior para encontrar preguntas, emociones y reacciones. 
 
Viajar podemos de muchas maneras, leer es un viaje, como también lo es contemplar una pintura.
Viajar físicamente para mí, es pasión, sigo siendo un niño con ganas de descubrir y dejarme impresionar.
El placer de viajar en coche, te da la garantía de llegar a espacios insospechados, que luego recuerdas con cariño, ahora mismo y aún recuerdo su magia, su belleza que aún perduran en mi memoria. 
 
Aunque la primera vez que viaje a París, fue en tren, en vagón-cama desde Barcelona, tenía 14 años, era la primera vez que salía de España. 
Fue un viaje inolvidable con mi abuela, donde sigue viviendo parte de mi familia, incluso mis padres lo hicieron, me concibieron allí. 
La influencia que ejerce la ciudad en mí es algo que me supera, pese a ser consciente de sus errores, de su fealdad en algunos casos, de sus torpezas, consigue atraparme. 
Recuerdo mi llegada y sobre todo recuerdo su cielo, este gris plomizo que me perseguirá siempre en mis posteriores visitas a la ciudad. 
Por cierto, cuando vi la pieza que me envías de esos cielos grises me he acordado, el artista ha sabido perfectamente reflejar en la obra.

La pieza es de Gustave Caillebotte, me alegra tener esos paralelismos contigo querida amiga.


Es cierto, estoy contigo, que la ciudad ha perdido parte de su esencia, han preferido vivir más del escaparate que de la historia, pero creo que las generaciones actuales se han dado cuenta de ello y han sabido rectificar, aunque han perdido parte de su historia en el camino. 
Por poner un ejemplo, en Italia han sabido mejor conjugar pasado y presente, no perder tanta identidad. 
 
No quiero competir entre naciones, ni culturas, es una observación, que creo que nos ayuda a darnos cuenta que es necesario saber lo que hacemos con los valores artísticos que el ser humano ha creado, somos historia y somos lo que dejamos de huella en esa historia que escribimos cuando creamos espacios para vivir en el planeta, para poder reaccionar ante errores o aciertos, aunque existen muchos puntos de vista en todo ello.
 
Recuerdo nuestra visita al Louvre, entonces no había pirámides de cristal ni galerías de souvenirs, agotador, creo que me quedé bastante impresionado con la Victoria alada de Samotracia. 
Recuerdo también el museo de L'Orangerie, Monet y su paraíso.

           
París huele a bollería, a chocolate y dulce reencuentro. 

Un placer entrar contigo en este Museo d'Orsay, recorrer las estancias con los ojos saltones, con el corazón en un puño, ante piezas que han formado parte de ti, de tu mirada, de tu emoción.
Creo que el espacio en sí ya impresiona, cuando vas descubriendo te emocionas aún más, el retrato de Fantin es realmente impactante. Es indiscutible que puedo sentir el carácter de Charlotte, sin pretender ser el centro de las miradas, creo que ahí radica, a mi parecer, el placer del arte, ya lo has mencionado en tus palabras, el arte de captar el instante, entre lo efímero y la eternidad, incluso muchas veces Paloma sin voluntad de convertirse en huella de un futuro. 
        
 Hay un poeta japonés Wu Men Kuan que dice:
 "Un instante es la eternidad".

Creo que no hay dudas de la influencia de Velázquez en esa pieza de Morisot, la primera mujer que participó en un Salón de pintura y escultura en 1864, lamentablemente era así , querida amiga, muchas aprendieron porque sus padres o hermanos eran pintores. 
Otras porque necesitaban expresar sus emociones y lo tuvieron que hacer en los círculos más íntimos de la sociedad en la que vivían, en muchos casos relegadas a la vivienda familiar o como mucho al ámbito familiar. 
Pero a pesar de avanzar, hoy en día sigue sin hacerse la suficiente justicia en museos y pinacotecas del mundo a las muchas y maravillosas mujeres que han logrado, pese a la adversidad que las rodeaba, crear magníficas pinturas y arte durante sus vidas.

Coincidimos en la lectora de Renoir y la viveza de colores, la luz mediante el color, la aplicación que dotaría a los pintores de una herramienta que convertiría sus obras en sorpresa y rechazo en algunos casos de la sociedad de su época.
Pienso, amiga, que lo de las etiquetas como lo hacían para los propios artistas que sufrieron el rechazo o la admiración de sus contemporáneos, no lograron detener su creatividad, fueron osados, para ofrecer una forma diferente de observar y ofrecer, una nueva mirada, y en un instante el color vibrante, sin miedos, empezó a inundar la vida.
 
Hay un aire casi melancólico y que atrapa en la obra de Sisley, me gusta la paleta de violetas, de hecho suelo utilizarla mucho en mis pinturas. 

Sin ser un auténtico fanático de Van Gogh, suelo quedarme suspendido en el tiempo ante sus pinturas, hay una fuerza que logra retenerme e intento entrar en su mundo, en su mente, en su vida, el arte sigue siendo siempre muy subjetivo, bien es cierto, es arte, nosotros sólo lo podemos disfrutar, amar, odiar, el arte se muestra, es parte de la sensibilidad humana, es la vibración en algo tangible que el alma humana intenta expresar.
 
Me seduce Gauguin, especialmente la serenidad, la paz, el color y la vida que encuentra en ciertos paraísos, la vida se detiene y escuchas el canto de un pájaro, el alma del bosque, la canción de añoranza de una libertad buscada, de una libertad que es en uno, en la capacidad de ser y descubrir nuestras capacidades.


 
Y de nuevo Gustave, una obra que me cautivó desde el inicio de mi observación, la composición no es caprichosa, ni la luz, recuerdo siempre la pintura, otro instante que será eterno gracias a la mirada de otro ser humano que logra detener el tiempo, por un momento, ante vidas ajenas.
 
Toulouse-Lautrec, nos evidenció una realidad, la vida posee muchos matices, una sociedad también plagada de vicios, de disfrutes, de soledades, de miserias, de voluntades rotas, de hombres y mujeres que querían vivir a su manera, exprimir vida, destruirla o saborearla a pleno placer. 
La simplicidad del trazo que delimita cuerpos, nos obliga a recrear y nos invita a crear.
 
Cézanne, quizás sin intención de nada, fue precursor de mucho, muchos mirarán su obra para inspiración, como lo hicieron y lo harán siempre los artistas, siempre hay algo que de repente te lanza o te motiva en su arte. 
A mí es un pintor en el que he descubierto matices que han logrado cautivarme, enriquecerme, motivarme.
 
Te dejo con el manantial de Ingres, en una pintura que logra mi atención.

                                  
                                    
                       


                


 
Cézanne de nuevo, el instante, el color, el intimismo sólo roto por nuestra miradas.




                                                 
Degas, fuera de sus bailarinas, ante la evidencia de una sociedad y un estado anímico.

                               

 
Mary Cassatt,  la luz y el color, de nuevo impregnando la retina.
               
                                             

 

Bourguereau, la evidencia de nuestro destino, la delicadeza en la pintura.








Una Olimpia, la de Manet.







                                             










Captar el instante, Monet y una urraca, la nieve y un silencio.




Un sueño, poder pasear por el maravilloso museo con tu mirada, con tu complicidad, con tu pasión, con la mía, el arte, la vida, el color, la luz.
 
Gracias amiga y sigamos disfrutando del encuentro.
 
Un abrazo con matices violetas.

     Manu



Nota al margen: En este enlace puede verse la página oficial del Museo d´Orsay donde disfrutar de forma más exhaustiva tanto de la historia del edificio como de la colección pictórica y escultórica que abarca no solo el impresionismo sino los movimientos artísticos precursores a éste, además de exposiciones eventuales que albergue cada año el museo.